martes, 13 de agosto de 2013

Como cambiamos

Cuando el algodón natural deja de darte dentera

Cuando empiezas a ver cosas en ti de tu abuela, cuando la personalidad de virgo se hace más presente y, por desgracia, en puntos absurdos de tu vida cotidiana...


Cuando ya no buscas royo si no un hombre para compartir la vida y te enfadas con los que solo te hacen perder el tiempo...


Cuando ves a famosos que con menos años que tú (pocos) son mundialmente conocidos y han hecho tanto en la vida, no han perdido el tiempo. Esa es la peor sensación, darte cuenta que a pesar de tener pocos años, que no lo has aprovechado lo suficiente. Que todas las habilidades que tienes las comienzas a utilizar ahora, veintitantos años después de que el universo te las concedió.


Luego miras hacia las vidas de personas mayores que tú y ves que nunca han tenido estos pensamientos y que todavía siguen perdiendo el tiempo. Que no ven que están encerrados en pensamientos cortos, banales y poco inteligentes que, por supuesto, no son ideados por ellos, si no que han sido impuestos por generaciones de obtusidad, prejuicios, perjuicios, falsa moral/ética y miedos.


Cuanto más convivo con personas más o menos cercanas a mi, me doy cuenta que las nuevas generaciones no son Brillantes si no una copia sin cabeza de la anterior, borregos que huyen de lo que es diferente, de lo que no conocen. Esta no es una idea nueva, seguro que habéis escuchado una y mil veces estas palabras colocadas de esta forma y queriendo tener este sentido. Pero seguro que no es tan profundo como a lo que yo me refiero. En este lema se basan todas las tribus urbanas que nos invaden en las grandes ciudades, pero no es más que lo que lo confirma. No hay nada más tonto que para ser diferente unirse a un grupo de gente "diferente" igual que tu.


Bien con estas reflexiones venidas a mi cabeza por culpa del algodón natural, del usado para curar heridas o para desmaquillarse, me despido de esta entrada...


Con tres meses sin tener nada que decir y si lo tenia la falta de tiempo me hacia olvidarlo. Pido disculpas.

 A seguir riendo como lo hacen los niños

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